¿Qué es el pensamiento hipotético-deductivo?

El rasgo más destacado del cambio en la cognición que ocurre en la adolescencia es la capacidad para pensar en términos de posibilidad y no solo en términos de realidad. Esto permite que los adolescentes puedan pensar con independencia de las vías y creencias tradicionales. Esta clase de pensamiento que parte de lo posible se denomina pensamiento hipotético-deductivo, porque una hipótesis es algo que es posible pero que todavía no se ha probado y porque las deducciones son lógicas pero no son necesariamente reales (Berger 2007).

El pensamiento hipotético es el pensamiento que implica razonar sobre las proposiciones que pueden reflejar o no la realidad. Para los niños pequeños las posibilidades imaginadas (como en un juego de simulación de roles) siempre están sujetas al mundo cotidiano tal y como lo conocen o tal y como les gustaría que fuera. En los adolescentes sin embargo, la posibilidad adquiere una vida propia.

Un adolescente ya tiene la habilidad para ignorar lo real y pensar sobre lo posible. Veamos un ejemplo de pensamiento hipotético: Si a un estudiante universitario con pocos recursos económicos le ofrecen 100 euros por argumentar a favor de por qué el gobierno nunca debería dar ayudas económicas a estudiantes con pocos recursos, probablemente podría ganar el dinero ofreciendo un argumento convincente (aunque no sea sincero) y esto es porque domina el pensamiento hipotético. Por el contrario, los niños de infantil y primaria tienen grandes dificultades para argumentar en contra de sus creencias personales sobre todo si están relacionadas con su situación personal. A un niño de 8 años le puede resultar muy difícil dar tres buenas razones acerca de por qué los padres nunca deberían hacer un buen regalo de cumpleaños a sus hijos, aun cuando el niño sepa que este argumento es sólo «de mentira».

Para casi todo adolescente, la reflexión acerca de un tema importante se convierte en un proceso complicado. Estas complicaciones se dan sobretodo en decisiones de tipo personal. (Por ejemplo: Estudiante de secundaria que quiere evitar que su amiga tome una decisión que supone una amenaza para su vida pero no quiere que se sienta juzgada). Son procesos complicados porque ya se plantean qué es lo correcto, en qué situaciones, cómo saber si uno está en lo cierto, entienden que cada uno tenemos un punto de vista que puede ser diferente en determinados temas, etc.

Aunque los adolescentes no siempre están seguros de lo que es “correcto”, se dan cuenta enseguida cuando algo está “mal”. A diferencia de los niños, tienden menos a aceptar las condiciones actuales porque «así son las cosas”. En su lugar, critican cómo son las cosas, justamente porque puede imaginar cómo podrían ser las cosas, como serían y cómo deberían ser en un mundo donde la justicia fuera una realidad, la gente fuera siempre sincera y el carácter sagrado de la vida humana se pudiera reconocer de verdad. Esto es lo mejor del pensamiento hipotético.

Muchos niños, durante su infancia, utilizan sus conocimientos acumulados de los hechos, así como sus experiencias personales para extraer conclusiones. En esencia, su forma de razonar funciona así: «Si se mueve como un pato y grazna como un pato, entonces debe ser un pato». Este tipo de razonamiento que va desde lo particular («se mueve como» y «grazna como») hasta una conclusión general («es un pato») se denomina razonamiento inductivo. (Berger 2007).

Durante la adolescencia, cuando los jóvenes desarrollan su capacidad para pensar en forma hipotética, se hacen más capaces de utilizar el razonamiento deductivo. Es decir, pueden empezar a razonar a partir de una premisa o una teoría general, razonar a través de uno o más pasos lógicos para deducir una conclusión específica y probar la validez de esa conclusión. La deducción implica razonar desde lo general hasta lo específico («Si es un pato, va a moverse y graznar como un pato»).

El pensamiento hipotético-deductivo permite que los adolescentes puedan pensar con independencia de las creencias tradicionales o que les hayan sido transmitidas. Analizan las probabilidades, comprendiendo que algunas cosas son simplemente más probables que otras, entienden que hay acontecimientos que son es inevitables e incluso consideran lo imposible o lo utópico.

Bibliografía:

BERGER, K.S. (2003) The developing person trough childhood and adolescence. New York: Worth Publishers.

SENABRE, I. (2016) Aprendizaje y desarrollo de la personalidad. VIU.

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